sábado, 2 de abril de 2011

INDIGNAOS sin violencia, Hessel 1917


Hessel, el anciano que porta con la sabiduría de los 93 años, de una vida "llena de contenido y de sentido*" nos anima a INDIGNARNOS.

Podríamos decir: ¡Por fin! con los pacientes que llevaban hasta 12 años o más pensando en que necesitaban hablar con alguien de esas cosas tan íntimas y tan dolorosas, ayuda a la que nunca tuvieron acceso (ni siquera pagando por ella, y a pesar de pasar por diferentes centros de tratamiento).

¡Por fin!, un sabio, nos dice-nos confirma en el INDIGNAOS. Es decir, la indignación es o puede ser de lo más normal, de lo más natural; no tiene porque ser algo paranoide, desmedido, de personas sugestionadas o hipersensibles. Es más, como dice el autor-lider (1,7 millones de ejemplares en 4 meses) puede ser un "elemento clave de lo humano". Frente a la indiferencia propia de los procesos de deshumanización han de estar la indignaciónque lleve al compromiso. Pero, una indignación no violenta.


En el Taller de Presentación y Comentario de Casos, desarrollado en las I Xornadas Galegas de Patoloxía Dual en 2008 por el Equipo de Sinerxxia se traslucía cierta indignación, es decir: se estaba en el camino. No podemos decir que chove ante tantas injusticias cotidianas. En esas injusticias, malos-tratos cotidianos entendemos que puede estar uno de los factores configuradores de la violencia  tan criticada en nuestra sociedad actual, no está en la ausencia de programas específicos de prevención, que también.

Cada uno de nosotros (que no estamos libres) hemos de hacer una constante autocrítica de nuestra actuación para ver si se ajusta a los parámetros de la calidad y del buen trato (calidad de la intervención y de la interacción, patrones de gestión de los Modelos de Calidad Integrales*). Hemos de recordar siempre que es muy fácil subirse a la rueda del poder cuando estamos en posiciones de gestión o en interacciones donde se produce asimetría (no hace falta más que ser delegado de la clase). Si no disponemos de un enfoque centrado en la persona, en una relación tú a tú, experto a experto; o si nos dejamos llevar y no autogestionamos los procesos de institucionalización, cualquiera que ocupa una posición o nomenclatura puede imbuirse de un poder y abusar de él (V. Teorías de la Psicología de Grupos sobre el investirse de ese poder y superioridad por el simple hecho de ponerse la bata o el uniforme que transforma a tantos con una débil personalidad en definitiva; V. Síndrome de Hubris).

Podemos callar, y de hecho callamos, ante la INJUSTICIA, ante las injusticias continuadas en tantos sistemas sociales y personales. Pero ¿debemos? Cada quien con su responsabilidad. No es fácil afrontar el manejo de situaciones que incluso hoy van a pasar por lo penal (4 meses de prisión para dos jefecillos maltratadores, enero2011). Así vemos como hasta los sistemas de protección, en no pocas ocaciones, se convierten en agentes de lo injusto: ¿cómo se explica que se le trate mal a una maltratada, a un menor en situación de riesgo, a un niño de 5 años con dificultades, etc.? (el mundo al revés). Es la PERVERSIÓN del sistema (de los sistemas). De fondo: el abuso del poder, el narcisismo, la comodidad-aburguesamiento radical, etc. Y lo peor: cuando esto se actúa en sistemas supuestamente dispensadores de valores (así se explica la expresión de aquella menor: tengo rotos todos los valores).

Desde la perspectiva de los que escuchamos a los que sufren dificultades psicológicas derivadas de problemas internos o problemas externos, tenemos que estar en constante curación de la INDIGNACIÓN sentida (menos mal que padecemos de optimismo esencial*). Y, como no, pues hemos de decir que en torno a un 80% de los casos que atendemos tienen que ver con "el soportar lo insoportable" en los contextos de los que participan (y quién no puede poner infinidad de ejemplos: "Ayer me fui indignado de una cafetería, del banco, del médico, de hablar con el profesor del niño, etc.").

¿Cómo es posible que tengamos que atender a niños de 4-6 años que manifiestan problemas conductuales-emocionales derivados de una situación de alta presión por parte de diferentes docentes? Sí, sí, con tan sólo 4, 5, 6 años. Es para INDIGNARSE, pero los padres no se indignan (hasta el punto de explotar). ¿Por qué?, por miedo a las reacciones, por miedo a que las paguen con el niño (en otros casos, como en entornos laborales, porque tienes que pagar una hipoteca, porque tienes dos hijos, etc.). ¡Qué fuerte!, pero: así es y así están las cosas, y no en uno o dos casos (y a veces en muchos contextos: "parece que llevo un cartel en la frente: maltrátame"), sino en la mayoría de los casos que atendemos, y ya no son pocos. Y más indignante es que cuando acudes a los responsables (superiores), en un porcentaje también demasiado elevado, no se hace nada; ¿corporativismo?, sí, pero a la vez irresponsabilidad y, en casos ilegalidad, pues hablaremos de negligencia, de abandono.

Recordemos que la radioactividad no es sólo la que emerge de Fukushima, sino que hay muchas situaciones vitales con alta carga activa. Nosotros somos acumuladores, y eso acaba pasando factura si no se canaliza-tramita adecuadamente.


IDEAS
Ver: en Informe Semanal 2abr2011 (minuto 50.43)
"El dinero es el dios de esta civilización", ha denunciado, por su parte, Sampedro, para quien esta crisis, que va más allá de lo puramente económico, sólo se superará cambiando el sistemae afortunadamente -dice- está en decadencia".

Sin perder la sonrisa y con un hablar intenso y pausado, justifica el enorme éxito de su opúsculo en que ha aparecido en un "momento crucial de la evolución de la sociedad mundial".

Optimista, Hessel señala, como ejemplo esperanzador, el "surgir de una juventud no violenta, pero eficaz", en los países árabes sacudidos por una ola de deseo de libertad y de justicia.




Nacido en Berlín en octubre de 1917, en plena Revolución Rusa, vivió de lleno la Segunda Guerra Mundial, con un
destacado papel en la Resistencia francesa, fue torturado y deportado, pasó por tres campos de concentración,
burló a la muerte apropiándose de la identidad de otro preso y se evadió dos veces. Luego fue diplomático. Es el único redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) que queda.





...la indiferencia, para él "la peor de las actitudes"; clama por la insurrección pacífica, al estilo de Mandela o Martin Luther King, frente a "lo inaceptable: las injusticias".

"Encuentren un motivo de indignación (un valor precioso), sólo basta con mirar alrededor".

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